Copenhague

 

COPENHAGUE




La animada capital danesa rivaliza con Amsterdam en canales,  ambiente cultural y tolerancia en las costumbres. Dinamarca sorprende por su carácter abierto, más parecido al liberalismo holandés que al rigor escandinavo...




El canal de Nyhavn es uno de los puntos más animados de la urbe, con un gran ambiente de bares y restaurantes. 







El Borsen es la sede histórica de la bolsa de valores, y destaca por el sorprendente diseño de su torre, formada por 4 dragones entrelazados.








Los interiores climatizados de iglesias y palacios son muy de agradecer cuando el frío aprieta. Hay una gran variedad de opciones...


El órgano de la iglesia de el Salvador (Vor Freisers kirke) construido en 1700, es conocido como el stradivarius de los órganos, por su excelente sonido. 2 elefantes parecen sujetar está fantástica estructura musical. La bonita torre en espiral de esta iglesia es uno de los símbolos de la ciudad. 










Los tapices del palacio de Christianborg muestran la historia de Dinamarca, en un estilo moderno y colorista en fuerte contraste con la decoración clásica del palacio. 









La arquitectura minimalista aparece con frecuencia en el centro, creando un acusado contraste con las cúpulas y las torres del barroco danés. 










Hay varias maneras de estar de pie, desde el  cambio de la guardia real hasta los animalistas denunciando el maltrato a los cerdos...






El barrio de Christiania es la joya de la corona contracultural.  Casitas de madera, grafittis, música y humo abundan en este enorme espacio de árboles y canales, muy cercano al centro, que se rige desde los años 60 por sus propias normas de convivencia, y parece funcionar bastante bien...












ESTATUAS

Las estatuas pueblan Copenhague. Las hay de todas las épocas y son una marca registrada de la ciudad. Con el frío que hace, dan un poco la sensación de ser elementos congelados por las bajas temperaturas. Destaca, como no, la sirenita...














 El estrecho de Oresund, que separa Dinamarca de Suecia,  es  un enclave realmente estratégico en estos tiempos convulsos,  por ser la única salida del mar Báltico hacia el Atlántico. 


Ambas orillas están conectadas desde hace unos 20 años por una impresionante estructura de de 8 km. de longitud, un hito de la ingeniería que incluye una isla artificial en el medio, donde el puente se convierte en túnel. 














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