de Chaouen a Fez

 



CHEFCHAOUEN, o simplemente Chauen, significa "cuernos", en referencia a las 2 montañas que dominan la ciudad. 








La ciudad azul es una de las más bonitas de Marruecos. Enclavada en las laderas del macizo del Rif, a unos 700 mts. de altitud, tiene un clima más fresco del habitual en el país. Hay buenas opciones de senderismo en las montañas vecinas.




Chauen fue parte del protectorado español hasta 1956, y conserva un barrio colonial en las afueras de la medina. 







Una parte de su población es bereber, como en toda la región del Rif, y su idioma, el Amazigh, empieza poco a poco a ser reconocido oficialmente en el país.  





La marca registrada de Chauen es el azul con el que están pintadas las casas, callejuelas y edificios de toda la ciudad. Hay muchos tonos de azul por todas partes, con un impacto estético y fotogénico que deja una huella profunda en los visitantes.








Hacia el sur se encuentra el pintoresco pueblecito de Moulay Idriss, cerca de Meknes. Es un lugar de peregrinación religiosa, con un pintoresco casco urbano edificado sobre dos colinas circulares, en medio de una gran llanura. 






No nos detenemos en Meknes, pero pasamos por Bab Mansour, la gran puerta de la ciudad...





FEZ



Dentro de la enorme Medina de FEZ el tiempo parece haberse detenido y el espacio parece retorcerse entre los recovecos de un gran laberinto. De repente nos encontramos en un escenario que podría ser medieval o incluso anterior... 




En el gran caos de la medina resulta casi imposible no perderse, y de hecho no está nada mal deambular sin rumbo por sus calles, hasta encontrar de nuevo un punto de referencia señalado en el mapa. 






Entre sus innumerables mercados, mezquitas y bazares se puede uno tirar días descubriendo rincones y recovecos inesperados. 




Pero tal vez lo más sorprendente son los espectaculares recintos de curtido y tinte, grandes patios a cielo abierto donde se trabaja el cuero y la lana con métodos ancestrales. 


Hay que caminar bastante y seguramente perderse un poco, pero al llegar nos sentimos transportados a un escenario mágico, donde el tiempo parece haberse detenido hace dos mil años...
















Al sur de Fez, hacia el interior, se encuentra el cañón y las aguas termales de Lalla Haya, un agreste territorio en mitad de ninguna parte, con una variada vegetación y un paisaje sugestivo. 
















Vistas de página en total