El pequeño territorio de Goa fue colonia portuguesa durante más de 400 años, hasta el año 1961, en que pasó a formar parte de la India.
Debido a esta prolongada presencia, las influencias portuguesas siguen muy visibles en la arquitectura, las iglesias, la gastronomía o la nomenclatura de calles y lugares.
PANJIM, o Panaji, es la capital actual de Goa. Es una ciudad agradable y manejable a pie, con un gran dinamismo y una agitada vida cultural.
El barrio de Fontainhas conserva una notable arquitectura colonial, con mansiones e iglesias en variados estados de conservación.
La iglesia de la Inmaculada, encaramada en una colina, es el monumento más característico de la ciudad. Por todo el centro urbano hay edificios adornados con vistosos murales.
El mercado municipal es un colorido espacio lleno de actividad, donde también hay un lugar para el descanso...
El festival Lokotsav es un gran evento musical y folklórico celebrado anualmente en Panjim, en el mes de enero, con presencia de grupos de danza de toda la India. La puesta en escena es realmente llamativa.
OLD GOA es la antigua capital colonial, situada unos kilómetros hacia el interior. La ciudad, conocida como la "Roma de oriente", conserva varias iglesias monumentales, con una riqueza ornamental exquisita, propia del barroco portugués.
La basílica del buen Jesús es un austero edificio por fuera pero tiene un interior magnífico. Al lado del altar mayor se encuentra la tumba de San Francisco Javier.
La catedral de old Goa es otro gran edificio barroco, con unas dimensiones notables y un original altar dorado.
Las iglesias de San Francisco y Santa Caterina completan la lista de las grandes edificios de la ciudad. Junto a estas hay un número de capillas, ruinas y conventos de menor entidad.
El conjunto arquitectónico de la vieja Goa es patrimonio mundial y se encuentra en un estado impecable de conservación. Es un escenario sorprendente tanto por el tamaño de las iglesias como por su refinada decoración interior.
A partir de los años 70, Goa se convirtió en el epicentro de un movimiento alternativo originado por los hippies que se fueron a vivir allí en la década anterior. Las fiestas rave se convirtieron en la marca registrada de las playas del norte de Goa, como Baga y Anjuna.
Allí nació el Goa trance, un estilo musical propio de música electrónica, con influencias orientales y una estética basada en el misticismo oriental.
Hoy queda poco de ese espíritu festivo y Goa se ha consolidado como un destino turístico convencional, orientado al turismo indio.
Anjuna ya conoció tiempos mejores y ahora es un lugar tranquilo, con un sugestivo paisaje playero, mercadillos de artesanía y un puñado de bares .
En la playa de BAGA hay un pequeño puerto local donde los pescadores recogen la pesca del día o preparan la nueva salida al mar, mientras las vacas toman el sol tranquilamente en la arena.
La cerveza y los destilados corren a raudales en Goa, más que en cualquier otro lugar de India, pues están libres de impuestos. Al caer la tarde los chiringuitos ponen música de Bollywood a todo volumen y ya no hay quien se aclare...
Las playas del sur de Goa al parecer son más tranquilas y alternativas, pero se quedan para otra ocasión...













































