MONTENEGRO
La bahía de Kotor, en la costa de Montenegro, es uno de los grandes parajes de Europa. Picos graníticos de casi 2.000 mts se levantan en vertical sobre las aguas tranquilas aguas del Adriático.
Pueblos medievales, como Kotor y Perast, con graciosas iglesias, murallas y mansiones, aumentan el encanto de este magnífico paisaje.
La bahía sorprende desde que se ve en el mapa por su extraña forma y las sorprendentes alturas de las montañas que la rodean. Al natural se superan las expectativas y el paisaje se convierte en una filigrana de piedra, agua e historia.
La ciudad de Kotor, en el fondo más remoto de la bahía, es el principal enclave histórico de la región. El delicioso y diminuto casco amurallado de Kotor se sitúa a los pies de impresionantes peñascos sobre los que trepa una insólita muralla construida directamente sobre los riscos. Iglesias católicas y ortodoxas se suceden en sorprendente número para tan pequeña superficie.
La villa de Perast tiene también un especial encanto, con sus hermosas iglesias y palacios, y por las pequeñas islas situadas en medio de la bahía, con hermosas iglesias.
Serpenteando entre las montañas que circundan la bahía, la impresionante carretera entre Kotor y Cetinje parece elevarse sin fin hacia las nubes. Las vistas son cada vez más espectaculares y llegan a adquirir perspectiva casi aérea.
En lo alto, a 1.700 mts. Se haya el mausoleo de Lovcen, heróe nacional montenegrino. Desde aquí se puede ver prácticamente todo Montenegro, desde Croacia a Albania.
Hacia el sur, la islita de Sveti Stefan, con su pueblecito correspondiente, se halla unida a tierra por un istmo con estupendas playas.
























