NATAL
es el país de las dunas. Estas enormes masas arenosas ocupan todo el litoral potiguar y la misma ciudad está construida en parte sobre ellas.
La catedral de Natal es un sorprendente edificio vanguardista, con un sugestivo espacio interior.
Al sur de la ciudad se extiende un impresionante paisaje arenoso, entre playas y acantilados, que recuerda en ocasiones a un paisaje desértico.


Al sur de Natal, la playa de PIPA destaca por sus largos arenales enmarcados en sugestivos acantilados, con dunas y rocas de colores.
Pipa se ha convertido en el principal centro turístico de la región, conservando al mismo tiempo un cierto aire alternativo e informal.

Al sur del pueblo están la playa del amor, con sugestivas formaciones rocosas, y el Chapadao, una meseta con llamativos acantilados rojizos.
Hacia el norte están las playas de los golfinhos y del madeiro, donde hay un atractivo santuario ecológico.
El pueblecito pesquero de Tibau do sul, situado unos km. al norte de Pipa, tiene una bonita laguna y excelentes playas.
























