Letonia ha pasado, en menos de 15 años, de formar parte de la Unión Soviética a entrar en la Unión Europea. Este cambio vertiginoso entre modelos tan dispares de sociedad ha supuesto una transformación radical del pequeño país báltico.
Riga lidera la brusca transformación. Los cambios son múltiples y afectan a todos los aspectos de la sociedad. Del socialismo se ha pasado al capitalismo, de la dictadura a la democracia, del Pacto de Varsovia a la OTAN...
Algunos edificios de la época stalinista se mantienen en el centro histórico, como el imponente Palacio de las Ciencias o los hangares para zeppelines que ahora forman el mercado central.
La comunidad de origen ruso continúa siendo mayoritaria en la ciudad y sus relaciones con la población letona son complejas.
En medio de todo ésto, el encantador casco histórico de Riga, con sus 3 catedrales (luterana, católica y ortodoxa), es una muestra de la prosperidad comercial de esta ciudad portuaria a través de los siglos.
A principios del Siglo XX la ciudad tuvo otro momento de gloria, traducido en la edificación del mayor patrimonio de edificios de Art Noveau de Europa. Más de 750 de estos edificios se encuentran catalogados como patrimonio mundial.
Hoy Riga, la mayor ciudad de las tres repúblicas bálticas, es una ciudad moderna y cosmopolita, plenamente satisfecha de su ubicación europea, aunque consciente también de su compleja y conflictiva historia.
Es un lugar encantador para visitar, especialmente en verano, lejos de los largos y helados inviernos del Báltico. El teatro Nacional, a orillas del rio Daugava, es uno de los principales focos culturales de la ciudad.
El gran río Daugava atraviesa la ciudad y cuenta la leyenda que el espíritu del rio suele aparecerse a los paseantes para preguntarles: -¿Está Riga ya preparada?-
A lo que hay que responder rotundamente que todavía no, pues, al parecer, el día que esté preparada las aguas del Daugava inundarán y destruirán para siempre la ciudad.
Las frías playas del mar Báltico están muy cerca de la ciudad y se accede a ellas cómodamente en tren. Hay varias villas playeras, con un estilo arquitectónico un tanto retro, que recuerda a los principios del S. XX
























