Deambulando por la tierra plana...
El tren es el transporte ideal en estas latitudes, además de las bicis en los trayectos cortos.
En menos de una hora se recorre el trayecto entre Amsterdam y Rotterdam, las dos principales ciudades de los Paises Bajos, antes conocidos como Holanda. En medio de ambas está La Haya (Den Haag), a media hora de cualquier sitio.
Los trenes salen cada pocos minutos y funcionan a las mil maravillas. Es casi como el metro, pero para todo un país.
Todo está muy cerquita en esta tierra que no solo es plana, sino que además se encuentra en buena parte por debajo del nivel del mar. Por algo se llaman Paises Bajos...
ROTTERDAM
Rotterdam es algo así como la versión holandesa del siglo XXI. La ciudad, reconstruida después de la II Guerra mundial, es una gran exhibición de creatividad y arquitectura contemporánea. Y además no hay apenas turistas.
La simple llegada a la estación central ya es un baño de futurismo, con su enorme espolón rodeado de modernísimos rascacielos.
Desde la estación sale un bonito paseo peatonal con esculturas y grandes árboles, que nos conduce a a uno de los edificios singulares de la ciudad, el Depot Boijmans, una enorme taza circular revestida de espejos con un jardín en el techo. Suena raro pero es eso.
Siguiendo hacia el sur llegamos al puerto, donde aparecen enormes rascacielos descolocados, que parecen sostenerse en un delicado equilibrio.
Paseando por el bonito paseo portuario llegamos a un viejo muelle sobre el que se alzan los cubos, un complejo residencial de los años 70 que parece desafiar la gravedad...
Un poco más allá se encuentra el increible edificio del mercado central, un enorme bloque redondeado en cuyo interior, decorado con enormes murales, hay todo tipo de puestos y bares...
En suma, pasear entre los atrevidos edificios de Rotterdam es un ejercicio altamente recomendable. Las sorpresas aparecen en cada esquina y no dejan indiferente a nadie...
La simpática ciudad de DELFT, cuna del pintor Vermeer, se encuentra a medio camino entre La Haya y Rotterdam, muy cerca de ambas.
El casco antiguo de Delft prueba la importancia histórica de la ciudad, a través de sus imponentes iglesias y edificios.
El paisaje es de lo más típico holandés, casitas de ladrillo a orillas de bucólicos canales y muchas bicicletas.
La capital de los Paises Bajos es una moderna ciudad donde se reflejan estilos variados y épocas distintas.
En cierto modo es una mezcla de Amsterdam y Rotterdam, donde los edificios históricos compiten con los nuevos rascacielos creando un conjunto sugestivo y ordenado.
La playa no está lejos del centro, aunque no abundan los días para disfrutarla. En caso de mal tiempo siempre se puede disfrutar del paisaje costero visitando el Panorama Mesdag, "el cuadro más grande del mundo", un impresionante mural circular pintado en 1880 por el pintor Mesdag, donde se refleja con detalle la vida playera de la época...










































